Myxomyctes

 

 

Los mixomicetos, mixomicetes o mixos son los auténticos mohos mucilaginosos plasmodiales, y se caracterizan por presentar como talo (aparato vegetativo) a un plasmodio (masa multinucleada, desnuda, ameboide y fagocítica;. Se trata de unos organismos frecuentes y que aparecen en los sitios más insospechados, pero su hábitat preferido es el bosque templado húmedo (aunque se pueden encontrar desde la alta montaña a los desiertos; véanse. A veces aparecen sobre plantas cultivadas, a las que no causan daño pero afean bastante. Incluso su fructificación súbita en el césped de un jardín puede asustar a la gente, llegando a creer que se trata de engendros alienígenas (las fructificaciones de Fuligo septica o Mucilago crustacea pueden llegar a ser espectaculares).

Otra curiosidad: algunos son comestibles. Según Alexopoulos et al. (1996), los esporóforos jóvenes de Enteridium lycoperdon son comidos fritos a veces en Veracruz, México, donde reciben el nombre de caca de luna. En otro orden de cosas, algunas espcies son útiles organismos de laboratorio. Y los esporangios de muchas son bastante bellos, y han atraído el interés de muchos fotógrafos de la naturaleza. 

En raras ocasiones, los mixos pueden interferir con los intereses de agricultores o jardineros. Los géneros de mixomicetos como Physarum, Fuligo, Mucilago, etc., no son estrictamente fitoparásitos, ya que se limitan a alimentarse de bacterias y levaduras. Sin embargo, en condiciones de humedad muy abundante puede ocurrir una proliferación de plasmodios y esporangios, que cubran las plantas y les den un feo aspecto (algo molesto en el caso de ornamentales, céspedes, etc.). El remedio para erradicarlos es sencillo: limpiar las plantas con agua, y eliminar las que peor aspecto tengan. Además, los mixos son muy sensibles a los fungicidas.

A continuación se resume su ciclo vital: las esporas haploides  germinan y dan lugar a mixamebas o a células flageladas. En un momento dado, dos de ellas se aparean, la cariogamia ocurre pronto y se obtiene un zigoto diploide. A partir de él se formará un plasmodio (que al madurar adoptará una típica forma de abanico, con venas que conectan sus diferentes partes), el cual se alimenta por fagocitosis . No hay división celular en él, aunque sí nuclear. Si las condiciones ambientales son muy desfavorables, el plasmodio se enquista y da esclerocios, que luego volverán a dar plasmodios si el ambiente mejora. Al final, el plasmodio dará lugar a esporangios (o bien a otros tipos de fructificaciones, como se verá seguidamente), dentro de los cuales ocurrirá la meiosis y se formarán esporas haploides. Algunas esporas de mixos pueden ser muy longevas, germinando después de pasar 75 años en un herbario. Se dispersan por el aire, aunque los artrópodos también ayudan.

 

Los plasmodios pueden presentar colores llamativos. También son curiosas las corrientes citoplásmicas en las venas del plasmodio, en una y otra dirección. Se alimentan por fagocitosis, aunque también pueden absorber alimento líquido. Hay 3 tipos básicos de plasmodio:

 

El protoplasmodio es de tamaño microscópico, homogéneo y no forma venas; suele dar origen a un único esporangio.

El afanoplasmodio es pequeño, difícil de ver, y toma aspecto de una red de finos filamentos.

El faneroplasmodio es grande, visible y con venas marcadas .

Las fructificaciones (esporocarpos) de los mixos pueden ser esporangios (Figs. 1 y 8), etalios (grandes y con aspecto almohadillado, a partir de un plasmodio que no se diferencia en esporangios ), pseudoetalios (esporangios fusionados, aunque conservando su individualidad) y plasmodiocarpos (cuyo aspecto recuerda al del plasmodio originario). En un esporangio típico se distingue una parte basal, un pie (estípite o pedúnculo) que puede prolongarse dentro del esporangio las esporas, una maraña de pelos entre éstas (capilicio) y una envoltura que las encierra .

El desarrollo de los cuerpos fructíferos puede ser estemonitoide o epihipotálico (típico de Stemonitales; y mixogastroide o subhipotálico

Fotografía: Guillermo Marínez Fernández

 

Dentro de la clase Myxomycetes se distinguen 5 órdenes:

Orden Liceida (nom. bot.: Liceales). No presentan capilicio ni incrustaciones calizas. Las esporas son pálidas en masa, o más o menos incoloras. Suelen presentar faneroplasmodio y habitualmente se dan sobre madera muerta. Destacan Cribraria cancellata (su peridio con venas parece una criba,, Tubifera ferruginosa, con pseudoetalios, y Lycogala epidendron, que forma verdaderos etalios

Orden Echinostelida (nom. bot.: Echinosteliales). Presentan protoplasmodios. Son bastante pequeñitos e inconspicuos, y pasan desapercibidos a pesar de su abundancia.

Fotografía: Guillermo Marínez Fernández

 

Orden Trichiida (nom. bot.: Trichiales). Presentan esporangios con esporas de color claro y poco ornamentadas. El capilicio está bien desarrollado y ornamentado. Puede quedar un resto en forma de copa del peridio, llamado calículo. Son bastante abundantes. Destacan los géneros Arcyria), Trichia, Perichaena, Hemitrichia, Metatrichia, etc. El capilicio de algunas especies es muy llamativo, amarillo o rojo.

Orden Physarida (nom. bot.: Physarales). Presentan faneroplasmodios, esporangios y esporas pigmentadas. Son los más corrientes, y bastante conspicuos. Algunos pueden presentar incrustaciones calizas en peridio y capilicio. No tienen columela. El género más típico es Physarum Por aquí se puede encontrar, sobre chumberas, a Badhamia, con nódulos calcificados en el capilicio. Otro género común es Didymium. Destaca también Mucilago crustacea y, sobre todo, Fuligo septica, con etalios enormes. Leocarpus fragilis, vivamente coloreado, puede encontrarse en hojas caídas de Quercus.

Orden Stemonitida (nom. bot: Stemonitales). Son bastante diferentes del resto de mixos. Presentan esporas pardovioláceas, afanoplasmodios y columela. Destacan los géneros Stemonitis, con esporangios plumosos y Comatricha nigra, de esporangios globosos, bastante frecuente.